LAS PEORES GRASAS DE ORIGEN VEGETAL Y LAS MEJORES GRASAS DE ORIGEN ANIMAL.


Escuchamos constantemente que las grasas de origen animal debemos evitarlas porque no son muy saludables y que debemos optar por grasas de origen vegetal por ser más beneficiosas. 

Estoy bastante de acuerdo, aunque como en casi todo en la vida, hay términos medios, e intentando ser justa, decir que no todas las grasas vegetales son beneficiosas, ni todas las grasas animales perjudiciales. 

    LOS ACEITES VEGETALES "BUENOS".

Mi tan querido "ACEITE DE OLIVA", sin lugar a dudas, es un producto sanísimo. Contiene ácido oleico, moninsaturado, que tiene efectos beneficiosos en la regulación del metabolismo de los lípidos y el equilibrio del peso corporal. Reduce el riesgo de padecer enfermedades coronarias y hepáticas y disminuye el LDL, o colesterol  "malo", aumentando el HLD o colesterol "bueno". Por otra parte, aporta vitamina E, con su efecto antioxidante, lo que protege del envejecimiento celular y estimula el sistema inmunológico al prevenir y resistir las infecciones. Pero, ¡cuidadín, cuidadín, siempre sin pasarse¡. En exceso, resulta muy calórico. Un consumo equilibrado sería de 2 a 3 cucharas al día, unos 40gr. 

Otros aceites vegetales buenos son el "Aceite de germen de trigo",  "el Aceite de Girasol", "Aceite de Nuez", "Aceite de Uva", "Aceite de Maíz", "Aceite de Sésamo", "Aceite de Soja", etc...


   LOS ACEITES VEGETALES NO TAN BUENOS.

Por ejemplo, el "Aceite de Coco", el "Aceite de Palma" y el "Aceite de Semilla de Algodón" y el "Cacao", son muy habituales en los productos manufacturados, que a veces, sólo indican "elaborado con aceite  de origen vegetal", sin más explicación,  tienen un elevado contenido en ácidos grasos saturados, al igual que la mayoría de productos de origen animal. Los acidos grasos saturados son mucho más densos y se asocian  a sobrepeso y a patologías indeseables cardiovasculares. 



    LAS GRASAS VEGETALES PEORES.

El término "GRASAS TRANS", seguramente lo han escuchado muchas veces y las advertencias sobre su consumo desmesurado en nuestra sociedad y el abuso por parte de la industria alimentaria. Suelen ser grasas, de origen animal o vegetal, sometidas a un proceso industrial de hidrogenización para conseguir alimentos con texturas, sabores, o duración más deseables. Muchas provienen de alimentos procesados preparados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados. Un ejemplo claro son muchas de las margarinas vegetales y productos procesados como pizzas, patatas fritas, galletas y bollería industrial.

Les dejo un enlace a otra entrada antigua en el blog, que habla precisamente sobre las grasa trans:
http://www.manipulandoloquecomemos.com/2013/11/grasas-trans-infartos-enferedades.html


    HAY GRASAS DE ORIGEN ANIMAL BUENAS.

La mantequilla, el queso, la mayoría de la carne, productos cárnicos (salchichas, hamburguesas), leche y yogures enteros, manteca, sebo, etc, todos de origen animal, contienen grasas saturadas y por tanto, no recomendables desde el punto de vista de la salud.

Hay que indicar que hay excepciones muy recomendadas en nuestra dieta. Por ejemplo, los pescados azules como el  salmón, la caballa, el arenque o la trucha, etc., contienen grasa rica en ácidos grasos Omega 3. Estos ácidos son cardiosaludables.

En la tierra, tenemos como excepción maravillosa (por lo menos para los carnívoros, porque tengo que confesar que yo no como carne, aunque sí pescado), es la carne de cerdo ibérico, cuyas propiedades quedan estupendamente definidas en una frase que leí en un artículo de la revista Eroski Consumer: el cerdo ibérico, el "olivo con patas". por su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados, principalmente el olieico cuyas propiedades he citado más arriba. 

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